Luis de trelles. Fechas importantes





20 de agosto de 1819. Nace Luis de Trelles en Viveiro, Lugo, siendo bautizado en la parroquia de Santiago.

1827 – 1830. Cursa estudios primarios en el Colegio Insigne de Viveiro.

1830 – 1833. Cursa estudios medios en el Seminario de Mondoñedo.

1833 – 1838. Cursa la carrera de Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela.

1839. Imparte la asignatura de Derecho Civil en la Facultad de Derecho de la Universidad de Santiago de Compostela, en calidad de Profesor Encargado.

Julio de1840. Abre despacho de abogado en Viveiro.

Junio de 1842. Abre despacho de abogado en La Coruña.

1842 – 1844. Ejerce repetidamente como Abogado de Pobres en La Coruña.

1844 – 1848. Desempeña varias veces el cargo de Auditor de Guerra y Fiscal Sustituto del Juzgado de Guerra de La Coruña. Colabora en El Centinela de Galicia (La Coruña).

1848 – 1849. Ejerce la cátedra del Notariado en La Coruña.

Diciembre de 1851. Es nombrado Fiscal Interino de Artillería en La Coruña..

1852: 21 de enero: Obtiene en propiedad el empleo de Fiscal de Artillería del 4º Depto. Militar (La Coruña).
En Mayo, ejerce en La Coruña como Secretario del Tribunal de Oposiciones al Cuerpo de Notarios.
Colabora en la Revista Periódica Jurídica y Administrativa de Galicia.
En julio, traslada su residencia a Madrid. Donde abre bufete de abogado
En diciembre, es designado candidato gubernamental para las elecciones generales de febrero de 1853 por el distrito de Viveiro.

1853: Mes de marzo, apertura de las Cortes: Trelles es diputado por Viveiro.
En agosto, renuncia a su escaño a favor de Vicente Manuel Cociña.
En diciembre, se funda el periódico El Oriente.

1854: Muere Vicente Cociña en Córdoba el día 29 de abril.
El día 4 de mayo, sale a la luz el último número de El Oriente.
1858: Luis de Trelles funda las Conferencias de San Vicente de Paul en Viveito.

1859: Publica en El Faro Nacional (Madrid) 15 artículos “Sobre los foros de Galicia”.

1862: Conoce la Adoración Nocturna en París, donde participa en sus cultos.

1863: El 19 de marzo, contrae matrimonio con Doña Adelaida Cuadrado Retana en la iglesia de Los Italianos, de Madrid.
En octubre, destacada intervención de Luis de Trelles en el Congreso de Jurisconsultos celebrado en Madrid.

1864: El Congreso encarga a Trelles un estudio sobre el tema foral Reflexiones sobre proyecto de redención de rentas forales y pensiones de Galicia, Asturias y León.
El 15 de mayo nace su hija María del Espíritu Santo.

1868: El 27 de abril fallece D. José María Zamora Granados, fundador del Culto Continuo al Santísimo Sacramento. Trelles se hace cargo de su legado espiritual.
En septiembre, triunfa la que se conoce como “Revolución Gloriosa”, así llamada por sus beneficiarios.
A lo largo de este año, Trelles colabora en La Regeneración, La Esperanza y El Pensamiento Español.

1869: Funda la “Comisión de Abogados para la defensa de los Carlistas”.

1870: En 1 de enero, sale a la luz La Lámpara del Santuario.
En enero, es nombrado Presidente de la Junta de Defensa Carlista.
En abril, reunión en Vevey (Suiza): El Pretendiente Carlos VII confirma a Trelles en todos sus cargos.
Los Coros del Culto Continuo llegan a ser 6.388.
Trelles crea en Madrid la “Asociación de Señoras de la Vela y Oración al Santísimo.”

1871: Es elegido diputado por Vilademuls (Gerona).

1872: El 21 de abril, estalla la Tercera Guerra Carlista.
El 8 de diciembre, tiene lugar la inauguración del Centro Eucarístico de Madrid.

1874: Los Coros del Culto Continuo ascienden a 10.230.

1875: El Gobierno de Cánovas del Castillo aprueba el Convenio para Canjes de Prisioneros y Regularización del Tráfico Ferroviario, propuesto por Trelles.

1876: 28 de febrero: Fin de la Tercera Guerra Carlista.

1877: 2 de noviembre: Acta del Centro Eucarístico de Madrid, donde se ponen las bases para la fundación de la Adoración Nocturna Española (A.N.E.)
3 de noviembre: Vigilia inaugural de la Adoración Nocturna Española en la iglesia de San Antonio del Prado, en Madrid.

1878: 11 de mayo, el Cardenal de Toledo, Don Juan Moreno Maisonave, aprueba los Estatutos y el Reglamento de la Adoración Nocturna Española, obra de Trelles.

1879: 21 de mayo, fundación de la Sección A.N.E. de Zaragoza.

1880: 4 de junio, fundación de la Sección A.N.E. de Valencia.

1881: 27 de febrero, fundación de la Sección A.N.E. de Lorca (Murcia).
16 de octubre, fundación de la 1ª Sección de las Camareras de Jesús Sacramentado (C.J.S.) en Zaragoza.

1882: 2 de abril, fundación de la Sección A.N.E. de Murcia.
6 de abril, fundación de la Sección A.N.E. de Santiago de Compostela.
22 de junio, fundación de la Sección A.N.E. de Barcelona.
2 de noviembre, fundación de la Sección A.N.E. de Alcira (Valencia).

1883: 11 de enero, fundación de la Sección A.N.E. de Sevilla.
16 de enero, fundación de la Sección A.N.E. de Molina de Segura (Murcia).
9 de abril, fundación de la Sección A.N.E. de Játiva (Valencia)
31 de mayo, fundación de la Sección A.N.E. de Málaga.
1 de octubre, fundación de la Sección C.J.S. de Sevilla
2 de noviembre: fundación C.J.S. de Mondoñedo.
24 de nviembre, fundación de la Sección A.N.E. de Mondoñedo.
19 de diciembre, fundación Sección A.N.E. de Tortosa (Tarragona).
20 de diciembre, fundación de la Sección C.J.S. de Tortosa (Tarragona).
21 de diciembre, fundación de la Sección de Carcagente (Valencia).

En este año, Luis de Trelles tiene su domicilio en Madrid en Carrera de San Jerónimo, nº 14, 3º.

1884: 2 de febrero, fundación de la Sección A.N.E. de Lérida.
24 de febrero, fundación de la Sección A.N.E. de Palma de Mallorca.
25 de febrero, fundación de la Sección C.J.S. de Lérida.
6 de marzo, fundación de la Sección C.J.S. de Tarragona.
1 de abril, fundación de la Sección A.N.E. de Agullent (Valencia).
1 de mayo, fundación de las Secciones A.N.E. de Castellón y Villar del Arzobispo (Valencia).
2 de agosto, fundación de la Sección A.N.E. de Algemesí (Valencia).
12 de octubre, fundación de la Sección de C.J.S. de Córdoba
13 de octubre, fundación de la Sección A.N.E. de Alcoy (Alicante).
29 de octubre, fundación de la Sección de C.J.S. de Granada.
4 de noviembre, fundación de la Sección de C.J.S. de Málaga.
20 de noviembre, fundación de la Sección de C.J.S. de Alcoy (Alicante).
5 de diciembre, fundación de la Sección de C.J.S. de Murcia.

1885: 7 de febrero, fundación de la Sección A.N.E. de Albaida (Valencia).
13 de febrero, fundación de la Sección A.N.E. de Sueca (Valencia).
1 de marzo, fundación de la Sección A.N.E. de Reus (Tarragona).
20 de abril, fundación de la Sección de C.J.S. de Badajoz.
3 de junio, fundación de la Sección A.N.E. de Lugo.
10 de junio, fundación de la Sección A.N.E. de Huesca.
11 de junio, fundación de la Sección de C.J.S. de Huesca.
1 de octubre, fundación de la Sección de C.J.S. de Vich (Barcelona).
12 de diciembre, fundación de la Sección de C.J.S. de Lugo.

1886: 16 de enero, fundación de la Sección A.N.E. de Benicarló (Castellón).
14 de febrero, fundación de la Sección de C.J.S. de Burgos.
13 de marzo, fundación de la Sección de C.J.S. de La Coruña.
1 de abril, fundación de la Sección A.N.E. de Andújar (Jaén).
2 de abril, fundación de la Sección A.N.E. de Villarreal (Castellón).
10 de abril, fundación de la Sección A.N.E. de Córdoba.
2 de mayo, fundación de las Secciones A.N.E. y C.J.S. de Alcora (Castellón).
14 de mayo, fundación de la Sección A.N.E. de Alcalá de Chisvert (Castellón).
17 de mayo, fundación de la Sección de C.J.S. de Castellón. 24 de julio, fundación de Secciones A.N.E. de Zamora y San Mateo (Castellón).
8 de agosto, fundación de las Secciones A.N.E. y C.J.S. de Béjar (Salamanca)
19 de septiembre, fundación de la Sección de Viveiro (Lugo).

1887: 1 de febrero, fundación de las Secciones A.N.E. y C.J.S. de Plasencia (Cáceres).
Marzo, fundación de la Sección de C.J.S. de Burgos.
30 de abril, fundación de la Sección A.N.E. de Ulldecona (Castellón).
Mayo, fundación de la Sección de C.J.S. de Lugo.
19 de mayo, fundación de la Sección de C.J.S. de Zamora.
21 de mayo, fundación de la Sección A.N.E,. de Tarragona.
27 de mayo, fundación de la Sección de C.J.S. de San Mateo (Castellón).
18 de diciembre, fundación de la Secciones A.N.E. y C.J.S. de Baeza (Jaén).

1888: 1 de enero, fundación de la Sección A.N.E. de Valls (Tarragona).
1 de abril fundación de la Sección A.N.E. de Burgos.
30 de mayo, fundación de la Sección A.N.E. de Gerona.
13 de junio, fundación de la Sección A.N.E. de Alicante.
Agosto, fundación Secciones de C.J.S. de Plasencia (Cáceres) y Villalba (Lugo).

1889: 2 de marzo, moción de censura a Trelles.
4 de marzo, fundación de la Sección A.N.E. de León.
6 de marzo, fundación de la Sección de C.J.S. de León.
21 de abril, fundación de la Sección A.N.E. de Vinaroz (Castellón).
11 de junio, fundación de la Sección de Onda (Castellón).
16 de junio, fundación de la Sección de Toro (Zamora).
1 de julio, fundación de la Sección de C.J.S. de Astorga (León).
24 de julio, fundación de la Sección A.N.E. de Teruel.
4 de agosto, fundación de la Sección A.N.E. de Astorga (León).
20 de octubre, fundación de la Sección C.J.S. de Villafranca del Bierzo (León).

1890: 21 de febrero, fundación de la Sección de C.J.S. de Ponferrada (León).
24 de febrero, fundación de la Sección de C.J.S. de Medina del Campo (Valladolid)
20 de abril, fundación de la Sección de C.J.S. de Rua de Valdeorras (Orense)
3 de mayo, fundación de la Sección A.N.E. de Lucena del Cid (Castellón).
9 de septiembre, fundación de la Sección de C.J.S. de Puebla de Trives (Orense).
15 de noviembre, fundación Sección A.N.E. de Villena (Alicante), y de la Sección
de C.J.S. de Belmonte de Tajo (Madrid).

1891: 24 de junio, Trelles emprende su último viaje, a Zamora.
Su último domicilio en Madrid: Calle Serrano nº 39, principal.

1 de julio, Luis de Trelles fallece en Zamora.

2 de julio, Los restos de Luis de Trelles reciben sepultura en el cementerio de San
Atilano, en Zamora.

1941: 1 de julio, los restos de Luis de Trelles son trasladados a la iglesia de San Esteban,
en Zamora.

1991: 22 de junio, las cenizas de Luis de Trelles son trasladadas a la Catedral de Zamora.





(Datos tomados del libro de José M. Blanco Ons “Luis de Trelles, Abogado, Periodista, Político, fundador de la A.N.E.”.)




 

D. Luis de Trelles y Noguerol Fundador de la Adoración Nocturna Española

Biografía de Luis de Trelles

EL SIERVO DE DIOS LUIS DE TRELLES Y NOGUEROL, APÓSTOL DE

LA EUCARISTÍA, Y FUNDADOR DE LA ADORACIÓN NOCTURNA EN

ESPAÑA

(Extracto de la biografía escrita por José M. Blanco-Ons, y notas adicionales de José Pastor Vallvé)



I

Don Luis de Trelles: su persona.

Luis de Trelles y Noguerol
nació en Viveiro (Lugo) el 20 de agosto de 1819. Durante tres años, hizo sus primeros estudios en un antiguo colegio de su pueblo, donde sus alumnos hacían un cuarto de hora de meditación a las seis de la mañana, oían Misa diaria y rezaban cada día el Oficio completo, el Rosario, y dedicaban a clases y estudios seis horas cada día. Pasó luego al Seminario de Mondoñedo, donde destacó por sus estudios de Filosofía Escolástica y Lógica. Con 14 años comenzó la carrera de Leyes en la Universidad de Santiago de Compostela, y, a los 19 años, fue nombrado Profesor de Derecho Civil. Más tarde, ejerció durante dos años la abogacía en su pueblo natal, Viveiro. Después, se trasladó a La Coruña, donde vivió durante diez años. Allí aprendió inglés y francés perfectamente, cosa notable en su época, y, en su bufete, dedicó tiempo para ejercer de Abogado de Pobres, como solían hacer los abogados más famosos, ya que aún no existía el Turno de Oficio. Asimismo, formó parte de la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados de La Coruña, en cuya ciudad entró en contacto con la esfera militar, ejerciendo el cargo de Fiscal del Juzgado de Artillería e Ingenieros. Igualmente, trabajó para el Ministerio de Hacienda y el Colegio de Notarios, donde ejerció como Profesor.

En estas fechas, comenzó a escribir en el periódico El Centinela de Galicia y en la Revista Periódica Jurídica y Administrativa de Galicia, donde desarrolló con indudable acierto principios jurídicos relevantes.


II

Don Luis de Trelles, abogado, periodista y político en Madrid.

En 1852 decidió trasladarse a Madrid, donde el férreo centralismo de la época le daría más oportunidades que en la periferia. Su excelente formación profesional, su indudable don de gentes y su carácter abierto y simpático, le abrieron pronto camino en los círculos políticos del partido gobernante, el Partido Moderado que lideraba Juan Bravo Murillo, de tal manera que, ya a finales del mismo año 1852, fue designado candidato gubernamental por el distrito de Viveiro. Ganó las elecciones en pugna con su paisano y amigo Vicente Cociña, a quien, poco tiempo después, cede su escaño. A esta decisión llegó desencantado por la política contraria a la Iglesia llevada a cabo por su partido. Cociña, que fue condiscípulo de Trelles en el colegio y en la Universidad, fue también quien lo introdujo en los círculos literarios de Madrid. En efecto, Cociña fue un hombre singular, con gran capacidad de liderazgo, dedicado a las ideas progresistas de la época y enfrentado, por tanto, a las poderosas fuerzas conservadoras que movían la política del momento.

Para un mejor entendimiento de la sociedad en que se movía Luis de Trelles, y en términos de actualidad, habría que decir que el panorama político era así:

DERECHA: (extraparlamentaria e ilegal): los absolutistas carlistas.

CENTRO DERECHA: Liberales moderados (liderados sucesivamente por Narváez, Bravo Murillo, Roncali, Lersundi, Sartorius (conde San Luis).

CENTRO IZQUIERDA: Progresistas, defensores de las libertades fundamentales de prensa, reunión y manifestación (se las negaban a la Iglesia), sin un líder, hasta hallarlo en Espartero, y en continuas disensiones.

IZQUIERDA: Sin arraigo popular, pero ya se arrogaban el papel de censores sociales y políticos; comprendía a demócratas y republicanos. Fueron el origen de los socialistas.

Vicente Cociña fundó el periódico El Oriente, al que se unió con gran entusiasmo Luis de Trelles. El Oriente se convirtió en portavoz de la marginada Galicia en Madrid, corriendo grandes riesgos por la persecución del partido en el poder, representado por Sartorius, quien estableció la censura previa periodística más dura que se había conocido jamás. Tal fue la presión, que Cociña hubo de huir, refugiándose en Córdoba, y, poco después, “en un estado crónico de agitación, angustia y alarma, sufrió un agudo ataque cerebral que puso fin a su vida ...” a los 35 años de edad. Fallecido Cociña, El Oriente desapareció poco después, y Luis de Trelles, desconcertado, “estaba a punto de iniciar su travesía del desierto”. Era mediados de 1854.

A partir de esta fecha, Luis de Trelles vivió un periodo de transición entre sus ocupaciones políticas y lo que iba a ser verdaderamente trascendente en su vida: su dedicación a vivir exclusivamente la fe católica, vivida en el seno familiar, en el colegio de Viveiro y en el Seminario de Mondoñedo. El Trelles político, inmerso en el Madrid romántico de la época, había muerto para alumbrar, años más tarde, al que habría de ser Apóstol de la Eucaristía. Se dedicó por entero a su bufete, uno de los más prestigiosos de Madrid (admitía clientes de balde, señal, como hemos dicho, de prosperidad profesional y económica), tanto en el terreno civil como en el canónico y penal. Como ejemplo, habría que citar el asunto de los “foros”, arrendamientos agrarios tradicionales, de duración por varias generaciones, en Galicia, Asturias y León, que adquirieron gran trascendencia social y política porque los comerciantes y financieros tenían la costumbre de asegurar su categoría social comprando tierras y explotándolas personalmente. Esto suscitó un grave problema, porque dejaba “desposeídas” a grandes masas rurales. No se resolvió hasta la Dictadura de Primo de Rivera, en 1923, con un enfoque semejante al que había dictaminado Don Luis a favor de los foreros.

Siempre tuvo Don Luis de Trelles una base moral berroqueña y un ansia de Justicia y Legalidad, unidas a una gran capacidad intelectual y de amor y respeto a la Iglesia y al prójimo, que, al no hallar acomodo en los diversos grupos político-sociales de su época, le llevó a evolucionar hacia la resolución final: la marginación en la pura acción caritativa (individual y colectiva) en defensa de los marginados y la oración constante ante el Sacramento para desagravio y defensa del único baluarte que le quedaba: la Iglesia de Cristo.

En 1858, Luis de Trelles fundó en Viveiro, junto a varias otras personas, las Conferencias de San Vicente de Paul. Más tarde, en 1862, con motivo de un viaje a París, conoció la Adoración Nocturna, fundada en dicha ciudad por Hermann Cohen y alentada por el sacerdote De la Bouillerie. Trelles se sintió profundamente identificado con la figura de Hermann Cohen, de raza hebrea, y de vida disoluta, hasta que fue tocado por la gracia divina: Cohen se bautizó a los 26 años y tomó el nombre de Agustín María y se propuso propagar de por vida la devoción al Santísimo Sacramento. En París, Trelles adoró por primera vez de noche a Jesús Sacramentado. Al igual que Cohen, sintió que debía ofrecer a la sociedad española una obra indeleble: lo que, años más tarde, sería la Adoración Nocturna.

El 19 de marzo de 1863, con 43 años, contrajo matrimonio con Doña Adelaida Cuadrado y Retana. De esta unión nacieron tres hijos, de los que sólo la tercera, María del Espíritu Santo, le sobrevivió, hasta que falleció en 1950, con 85 años de edad.

En septiembre de 1968, tuvo lugar en España lo que vino en llamarse la “Revolución Gloriosa”. El país, descontento, empobrecido y falto de aliento, acogió este pronunciamiento militar con satisfacción porque le parecía que el régimen de Isabel II estaba corrompido. Por consiguiente, se convocaron Cortes Constituyentes y en 1869 fue aprobada una nueva Constitución que, entre otras cosas, consagraba los derechos individuales y la libertad de cultos. Esto que, a día de hoy, es algo consustancial con la democracia, en aquellos tiempos produjo hondas convulsiones sociales. Los hechos históricos han de ser juzgados y valorados bajo el prisma del momento en que tuvieron lugar y, en España, mediado el siglo XIX, esta cuestión estuvo en el origen de arduas disputas y numerosos conflictos.

En estas circunstancias, el clero se negó a jurar la Constitución y el Gobierno, claramente posicionado en una actitud abiertamente anticlerical, se negó a financiar las necesidades de la Iglesia. Este ambiente de confrontación auspició la pujanza política del Carlismo, que rechazaba la libertad de cultos por ser contraria a la constitución secular de la Nación Española, y, ausente Isabel II, proponía a la Nación al pretendiente Don Carlos.

En estas circunstancias políticas y sociales, Trelles irrumpió de nuevo en la vida pública de España. Rondaba a la sazón cincuenta años de edad. Abogado reputado, titular de un bufete próspero en Madrid, gozaba de una posición social y profesional envidiable. Conoció, en fechas no muy lejanas, la experiencia de la política activa y guardaba de aquellos tiempos cierto regusto amargo. Él no era un político nato, no le movía el afán de poder, de distinciones o protagonismo. Pero, una vez más, le pudieron la vocación de servicio y la entrega absoluta a un ideal y, sobre todo, un compromiso espiritual plenamente asumido. Don Luis vivía su fe ahora, y para siempre, como una milicia, como una actuación sostenida e indesmayable que invadía todas las facetas de su vida. Había pasado ya su particular travesía del desierto y asumió en su plenitud al hombre nuevo nacido de la misma. Sin duda, en este momento, le atraía más la labor a desarrollar en el campo puramente espiritual que las intrigas y sinsabores de la lucha política. En el fondo, renegaba y desconfiaba de ella, pero también la asumía con absoluta libertad y valentía en la defensa de sus convicciones.

Volvió, pues, a la política, pero declaró reiteradamente que nunca volvería “a figurar en ningún partido ni fracción política que no tenga por enseña la Religión Católica, Apostólica y Romana” Luis de Trelles, católico convencido, asumió el Manifiesto de Carlos VII (1848-1909), uno de cuyos puntos esenciales era: “España está resuelta a conservar a todo trance la Unidad Católica, símbolo de nuestras glorias, espíritu de nuestras leyes y bendito lazo de unión entre todos los españoles”.
Como jurista más prestigioso, formó y dirigió un grupo de abogados, unos 300, que se encargaban de la defensa legal de los miembros de la Asociación de Católicos, origen de la Junta Central de la Comunión Católico-Monárquica que, aunque legales, eran objeto de continuos atropellos, así como del clero en general. Sus defensas se fundamentaban precisamente en la Constitución y demás leyes vigentes “aunque no fueran de su agrado, pero sí efectivas ante sus adversarios”. Era Trelles un ciudadano que cumplía escrupulosamente las leyes.

Como periodista eximio, presidió la Junta Central de Prensa Carlista.

Como político, dirigió la Asociación de Católicos (carlista) y representó a Soria en las Asambleas Carlistas, junto a Don Cándido Nocedal Rodríguez da Flor (1821-1885), que pretendía defender la Causa democráticamente, sin lucha armada, lo que se tornó difícil de mantener cuando se proclamó rey al extranjero Amadeo de Saboya, hijo del rey de Italia que había sido excomulgado por acorralar al Papa en el Vaticano, tras desposeerlo de sus demás territorios.

En las elecciones de 1871, Luis de Trelles derrotó en Gerona a Castelar. Intervino en la defensa del Obispo electo de La Habana y del Administrador Apostólico de Osma, así como en una petición respaldada por 2.400 firmas de ciudadanos de Huesca que solicitaban que el Estado remunerase al clero; se opuso a la pretensión gubernamental de limitar la inviolabilidad parlamentaria y a la propuesta de libertad de cultos, como era la norma impuesta por la Iglesia en su tiempo (también las demás confesiones cristianas estaban en este camino). El fraude electoral propiciado por el Gobierno en enero de 1872 provocó el predominio de los belicistas entre los carlistas. Trelles rechazaba la guerra, pero seguía apoyando la Causa desde la legalidad pacífica, aun sabiendo desde el principio que perderá. Él fue católico antes que político, político en tanto en cuanto la política condujera al triunfo práctico del catolicismo: había propugnado un programa carlista que “restaurara la unidad de España, con una reorganización descentralizadora según sus fueros, regiones y municipios”: otro aspecto de sus ideas que vio su hora cien años después, en la Constitución de 1978.

En estos momentos, 1874-1875, el Gobierno inició la persecución política, económica y penal de los que fuesen conocidos como carlistas o, siquiera, procarlistas: podían ser sentenciados, aún extender la pena a familiares y simpatizantes, solamente por la “convicción” del Gobernador de turno. Trelles, a pesar de todo, continuó con la defensa de los carlistas, por cuya causa perdió, no solamente los clientes de su bufete, sino que, incluso, la mayoría de sus amigos se apartó de él. Consta, incluso, su paso por la prisión y una etapa de destierro. Pero tenía claro que “rehuir el puesto de peligro en días de prueba es, cuando menos, infame cobardía y falta de fe”.

En esta circunstancia, Luis de Trelles llevó a cabo una actuación que, inequívocamente, aparece envuelta en una aureola de santidad: inventó una misión desconocida en su época: “Comisario – mediador de Canje de Prisioneros” de uno y otro bando en guerra civil. Hecha la propuesta, fue universalmente aceptado por su prestigio, honradez y entrega, bien conocidas de todos, carlistas y alfonsinos. Fueron más de 20.000 los prisioneros que pudieron regresar junto a sus familias gracias a la ingente labor de Trelles, quien, con su labor heroica, sacrificada y llena de amor al prójimo, estableció el precedente remoto de los Derechos Humanos de los Heridos y Prisioneros que, cincuenta años más tarde, culminaron en la Convención de Ginebra de 1929.

Tal como Don Luis había pronosticado, el Carlismo fue derrotado, y no se vislumbraba forma humana de defender la Unidad Católica de España: comprendió que tampoco la política servía para defender a Cristo (también cerca de un siglo antes que los Papas). Así, llegó a la definitiva conclusión de que sólo la Oración puede salvar a la Iglesia: los cimientos de la Adoración Nocturna estaban fraguándose.



III

Luis de Trelles, Apóstol de la Eucaristía

En este punto, habría que dar un salto atrás en la vida de Don Luis de Trelles para enlazar con la formidable misión apostólica que, a partir de ahora iba a llevar a cabo.

En efecto, en 1854, Don José Mª Zamora y Granados había fundado en Granada el Culto Continuo al Santísimo Sacramento, consistente en formar grupos, o coros, de 30 individuos, cada uno de los cuales comulgaba una vez al mes, con la finalidad de desagraviar a Nuestro Señor en la Eucaristía y elevar preces por las almas del Purgatorio y por las necesidades de la Iglesia y del Estado. Esta sencilla práctica llegó a contar con más de doscientos mil asociados.

Al morir el Sr. Zamora en mayo de 1868, dejó encomendada su obra al Sr. Obispo de Lugo, Don José de los Ríos Lamadrid, y a cuatro seglares, entre los cuales, cómo no, se encontraba Don Luis de Trelles. En este punto, Don Luis retomó su extraordinaria actividad, actuando como secretario de la Obra. Para despejar dudas de la importancia de esta labor en la sociedad de su tiempo habría que recordar las palabras de un católico de aquella época, Don Antonio Sánchez de Santillana:

“¿Qué queda de la España Católica en 1870? La Iglesia, encerrada en sus templos... Los católicos, perseguidos de mil maneras, derramando muchos su sangre en defensa de la fe. Las almas piadosas, heladas de espanto a la vista de tanta desolación... Del edificio secular y majestuoso de la España antigua y tradicional no queda piedra sobre piedra...”

Don Luis estaba convencido de que, en este momento, el Culto Continuo necesitaba, ineludiblemente, un órgano de expresión y propaganda dirigido a la extensión de su idea básica: la necesidad de la Comunión como desagravio a Nuestro Señor en tiempos de impiedad generalizada. Así nació en 1870 La Lámpara del Santuario, revista mensual, para cuya fundación reunió un corto número de personas que se comprometieron en la tarea de su publicación. A partir de aquí, Trelles hizo gala, una vez más, de sus extraordinarias dotes de organizador, y expuso la idea de crear un “cuartel general” que acaudillase las huestes eucarísticas del Culto Continuo. De esta forma, nació el Centro Eucarístico de España, con sede en Madrid. En este Centro bullía ya, sin duda alguna, la idea motriz de la Adoración Nocturna que había prendido en Trelles desde conoció en París la Obra de Hermann Cohen y del sacerdote De la Bouillerie.

Pero crear la Adoración Nocturna en la España de aquellos tiempos no era tarea fácil. Decía el anteriormente citado Don Antonio Sánchez de Santillana:

“Muchas veces se planteó el problema de instalar la Adoración Nocturna y otras tantas se abandonó el proyecto por estar erizado de dificultades y peligros. Reunirse un puñado de católicos, y mucho menos de noche, era considerado como una terrible amenaza para el poder constituido. Y mientras las logias masónicas y la “partida de la porra” campaban por sus respetos y perpetraban sus “hazañas” a la luz del sol, las cofradías no podían reunirse para una simple lectura de cuentas sin previo permiso de la autoridad civil.”

Esta circunstancia de abierta persecución, no sólo retardó el nacimiento de la Adoración Nocturna, sino que, de no ser por el titánico esfuerzo de Trelles, casi terminó con el Centro Eucarístico.

Trelles se dio cuenta de que era él, por su pasado de opositor al gobierno republicano primero, y alfonsino, después, el obstáculo principal para la instalación de la Adoración Nocturna. Siempre se le miraría como un vencido que no se arrepentía de nada: donde quiera que fuese, se le observaría con suspicacia, y cualquier proyecto que expusiera sería dinamitado al momento. Luis de Trelles, inteligentemente, se dio cuenta de ello y, con toda humildad, dio un paso atrás y dejó la relevancia para otro gran católico, Don Juan de Montalvo y O´Farril. Don Juan de Montalvo era un ciudadano en el que concurrían las circunstancias adecuadas en aquel momento: políticamente próximo a Cánovas del Castillo, era un ferviente católico. Tenía su residencia en París y era miembro del Consejo Superior de la Adoración Nocturna de aquella ciudad. Trelles, fiel al principio de que los hombres pasan y sus obras permanecen, se ocultó tras las bambalinas para permitir el nacimiento de la Adoración Nocturna.

Don Luis, en la sombra, dirigía el nacimiento de la Obra. Él fue quien propuso que las primeras Vigilias se hicieran en la iglesia de San Antonio del Prado una vez al mes y quien eligió a Don Juan de Montalvo. Éste, tras cumplir la misión de conseguir el consentimiento de las autoridades políticas y religiosas, volvió a París. Por el buen resultado de sus gestiones, se le conoce como cofundador.

A las nueve y media de la noche del día 3 de noviembre de 1877, se reunieron en la iglesia de San Antonio del Prado, perteneciente a un extinguido convento de Capuchinos, frente al Congreso de los Diputados, siete caballeros españoles: Don Luis de Trelles y Noguerol, Don Juan de Montalvo O`Farril, Don Pedro Izquierdo, Don Manuel Silva Villaronte, Don Miguel Bosch Arroyo, Don Manuel Maneiro y Don Rafael González, iniciando lo que el Primer Presidente Nacional del Centro Eucarístico y, después de Trelles, de la Adoración Nocturna Española, Don Antonio Sánchez de Santillana, describió en los términos que se resumen a continuación:

“Estos siete varones eucarísticos, a semejanza de aquellos otros siete apóstoles que evangelizaron nuestro suelo, se postraron en nombre de España ante el Sagrario de Cristo Sacramentado. (...) Cristo comenzó con siete hombres la reconquista eucarística de España en Madrid. (...) Y, a pesar de ser bisoños los soldados, con sólo dejarse conducir por Cristo Rey, llegó a formarse un formidable ejército que ha conseguido invadir todo el reino de España, conquistando cien fortalezas al error, dando guardia real a mil sagrarios y obligando a rendir las armas y las banderas de la Patria ante el Cuerpo de Cristo.”

Así nació la Adoración Nocturna en Madrid el día 3 de noviembre de 1877.

A partir de estos momentos, Don Luis se multiplicó en su doble función de abogado y propagador de la Eucaristía. Como abogado, tomó sobre sí la tarea de defender aquellas causas que eran rechazadas, por imposibles, por los demás bufetes de Madrid.

En el terreno del apostolado, Trelles tampoco se concedía descanso. Siguió adelante con la tarea que se impuso de publicar, prácticamente de su propio peculio personal, la revista La Lámpara del Santuario, así como de inaugurar Secciones (Zaragoza, 1879; Valencia 1880; Barcelona, 1882; Málaga, 1883, etc.). Desde 1879, tenía en mente la creación de la que sería una de sus grandes aportaciones personales al ámbito del espíritu eucarístico: las Camareras de Jesús Sacramentado. Con esta obra, Trelles pretendía, y lo consiguió, hacer partícipes a las mujeres seglares en el trato íntimo con el servicio del Altar, hasta entonces reservado exclusivamente a los varones y religiosas de clausura.

“El objeto de estas Camareras, siguiendo las huellas de la Camarera Mayor, María Santísima, es hacer corporales, lavabos, purificadores y demás ropas que sirvan a la celebración de los Santos Misterios (...) María cuidó y procuró los lienzos inmediatos a la persona del Salvador del Mundo, su Divino Hijo. Y las Camareras, a imitación suya, quieren emplearse en allegar recursos para los sagrarios pobres y para reparar la ropa gastada en el servicio del altar. La Reina de los Ángeles servía personalmente al Sacerdote, y éstas, al Sagrario, donde se hospeda Jesús Sacramentado. Una y otras sirven a Dios.”

Las Camareras, además de sus trabajos como cuidadoras de todo lo relativo al Altar, tenían estipulados en sus Estatutos hacer, no sólo una aportación económica para pagar los gastos que originasen sus labores, sino también tenían estipulados la oración, lecturas eucarísticas y meditación, tanto en el templo, de día, como en casa, de noche. Hay que tener en cuenta que, en aquellos años, las mujeres no salían de noche, si no querían ser “mal vistas”.

Por otra parte, Don Luis se unió, o tuvo parte en la fundación de varias Asociaciones de mujeres que oraban de día comunitariamente ante el Santísimo Sacramento, tanto en Madrid como en diversas ciudades españolas, llamadas “De Oración y Vela”.

En los siguientes años, se multiplicaron las inauguraciones de Secciones, tanto de la Adoración Nocturna como de las Camareras de Jesús Sacramentado. Era imposible que Trelles estuviese en todas las fundaciones, pero sí lo estaba en el espíritu que alumbraba a todas ellas. Y a todas escribía para infundir ánimos, ofreciendo, con la humildad que le caracterizaba, su magisterio y ayuda con toda clase de detalles. Y es que a Don Luis, como consecuencia de su formación jurídica, le preocupaba el respeto a las formalidades, que consideraba garantía de la adecuada ejecución de los actos.

Volviendo a otra de sus más queridas obras, “La Lámpara del Santuario”, habría que decir que se había convertido en el órgano de propaganda de las asociaciones eucarísticas. En vida de Trelles, la revista vio la luz a razón de doce números mensuales de cuarenta páginas, hasta un total de doscientos cincuenta y siete números, con un total de diez mil doscientas ochenta páginas. Pero lo más sorprendente, por lo que de sobrehumano lleva consigo tal esfuerzo, es que más de las dos terceras partes de esta ingente creación nació directamente de su pluma. El esfuerzo literario, editorial y económico fue extraordinario. Periodísticamente, La Lámpara fue un modelo equilibrado de profundidad doctrinal y de información sobre el tema eucarístico.

Recientes trabajos emanados de la lectura cuidadosa y reposada de los artículos publicados en La Lámpara del Santuario por Don Luis de Trelles, efectuada por Don José Pastor Vallvé y su esposa, Doña María Teresa Tuñas González, adoradores nocturnos de Málaga, avalan el exquisito espíritu eucarístico del fundador de la Adoración Nocturna. Como muy bien decía Don Salvador Muñoz Iglesias, Director Espiritual del Consejo Nacional de la Adoración Nocturna Española, acerca de este asunto, quien quisiera, en los umbrales del siglo XXI, idear una revista eucarística para el hombre de nuestro tiempo, hallaría mucho que aprender en esta publicación del siglo XIX, planeada, dirigida y redactada personalmente por Don Luis de Trelles.

Gran satisfacción obtuvo Don Luis con la inauguración de las Secciones de Mondoñedo y de Lugo, su gran aspiración. Igualmente, gozó de la fraterna amistad de Manuel Domingo y Sol (1836-1909), fundador de los Padres Operarios Diocesanos del Corazón de Jesús, hoy beatificado.

Por otra parte, no le faltaron al Siervo de Dios serios disgustos que, aún siendo importantes, no lograron perturbar su ánimo. Sobre ello decía con ironía muy gallega: “Me ha caído una cierta cruz como las que da el Señor a sus amigos”.

Mucho sufrió Don Luis al comprobar que un sector del Centro Eucarístico de Madrid, encabezado por José María Caparrós López (1838-1897), canónigo de Madrid, intentaba desplazarle y obligarle a que dejase el Centro Eucarístico y cediera La Lámpara por su “deficiente información”. Se tildó a Trelles de “dictador”, “innovador”, “demente senil” y, sobre todo, de pretender un “excesivo predominio del carácter laical en la Adoración Nocturna, desnaturalizándola esencialmente”.

En este clima, el día 2 de marzo de 1889, surgió un cisma auspiciado por el canónigo Caparrós, con la aquiescencia del Obispo de Madrid Don Ciriaco María Sancha y Hervás (1833-1909), para crear un Centro Eucarístico paralelo y fundar una nueva revista eucarística. Don Luis, que recibió información exacta del hecho, continuó, sin embargo, con la publicación de la revista como si nada ocurriera. No obstante, pasado un año, se vio obligado a trasladar La Lámpara a la ciudad de Zamora, colocándola bajo la protección del Obispo de la Diócesis, Don Tomás Belestá Cambeses (1811-1892).Tiempo más tarde, en Madrid, los integrantes del cisma fueron perdiendo fuerzas, fracasando radicalmente, y Don Luis de Trelles recibió la adhesión de la mayor parte de Centros y Secciones que lo veían como un apóstol perseguido.

El 24 de junio de 1891, Don Luis viajó a Zamora para ocuparse de La Lámpara, que se estaba imprimiendo en dicha ciudad desde el año anterior. A pesar de su edad, 72 años, gozaba de excelente salud. Sin embargo, a los pocos días de estar en Zamora, Don Luis se vio aquejado de una violenta pulmonía de la que fue atendido en casa de su amigo, y Presidente de aquella Sección de la Adoración Nocturna, Don Fernando Canillas Caridad. En su casa falleció a las tres y media de la tarde del día 1 de julio de 1891.

Es lamentable que todos los grandes hombres deban fallecer para que sus méritos sean reconocidos en la medida que merecen.

Como colofón a este extracto de la apretada biografía de Don Luis de Trelles, habría que señalar que el mismo día en que fue atacado por la enfermedad había tenido una reunión con los sacerdotes adoradores en el seminario de Zamora, en la que, “cual si hiciera testamento, puso en sus manos consagradas la obra de la Adoración, complaciéndose en repetir que, sólo si los sacerdotes la tomaban como cosa de Dios, podría subsistir a través de los tiempos...” Ello a pesar de mantener a ultranza la identidad y el carácter seglar de la Adoración Nocturna. Lo que pretendía con esas palabras era, precisamente, hacer ver a los sacerdotes y a la jerarquía eclesiástica, en general, que debían admitir y valorar la bondad de la empresa laical y adoradora, y no mirarla con recelo ni desconfiar de quienes, aunque fueran seglares, se reunían de noche en el templo, acompañados de clérigos, para orar y honrar al Sacramento.

Habría que añadir que, aunque siempre llamó mucho la atención los modos castrenses de la Adoración Nocturna, no habría que darle más importancia, por dos razones accesorias: el ambiente socio-político de la época, propició estas apariencias y, por lo demás, las circunstancias de su realización por la noche también tendrían que ver con la clase de personas que, aparte de su devoción a Jesús Sacramentado, perseveraban en las Vigilias.

También fomentó la disciplina y seriedad, que no la rigidez. Siempre pidió la meticulosa observancia del Reglamento; el silencio y el rezo pausado; oraciones dirigidas a alcanzar el bien general de la Iglesia, permaneciendo en fiel comunión con el Papa y el respectivo Obispo; pidió mantener la acción personal de los adoradores en la sociedad civil en testimonio de fe y de servicio al prójimo. El 15 de mayo de 1890 dijo en Zaragoza: “Sólo debemos hacer lo que hace Cristo: pedir al Padre por todos; ser agradables a Dios y útiles al prójimo.”

Para el final, dos frases de Don Luis de Trelles que reflejan cabalmente su pensamiento: “No puede haber ocupación mejor, ni que más bien responda a la vocación del cristiano, que el adorar a Cristo-Eucaristía.” “La Adoración es una fuerza poderosa para la vida de la Iglesia.”

Fraile franciscano, más que soldado, parece en sus viajes: cuando murió en plena visita a la Sección de Zamora, no llevaba equipaje, y dejó una Institución de seglares contemplativos en medio de sus tareas mundanas.